Se acaba de publicar en España el libro ¡No quiero volver al restaurante! del escritor alemán Jörg Zipprick donde explica con toda claridad lo que hoy día debería saber cualquier potencial cliente sobre algunos restaurantes.
Muestra que la investigación para el empleo de aditivos en el restaurante la han financiado la industria química… y el contribuyente. Y explica cómo los cocineros “ennoblecen” el aceite de oliva con productos químicos baratísimos.
De manera clara y rigurosa, ateniéndose en todo momento a datos científicos, hace un repaso de las conexiones de la vanguardia gastronómica con las industrias química y alimentaria; de cómo la materia prima ha ido pasando a un segundo plano para dejar su lugar a impactantes presentaciones donde lo natural ha perdido su antiguo protagonismo.
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