A finales del siglo XVI la alquimia estaba en su apogeo, fue entonces cuando un inventor holandés creó la receta de un licor con virutas de oro, en esos tiempos se creía que el oro poseía innumerables propiedades médicas. Las dos búsquedas más famosas de los alquimistas, por un lado la de la “panacea”, un elixir médico capaz de curar todas las enfermedades, y por otro la de la “piedra filosofal”, una substancia capaz de transmutar el plomo en oro, se encontraron para dar lugar al Goldwasser (agua de oro), un aguardiente que contiene panes de oro en suspensión.
Existen varias leyendas locales sobre la invención de esta bebida, relacionadas con el dios Neptuno que tiene una fuente en el Dlugi Targ (Mercado Largo), en unas concede el licor a los habitantes de la ciudad a modo de milagro, similar al de convertir el agua en vino, como agradecimiento a las monedas que los habitantes de la ciudad tiraban a su fuente, en otras es justamente por lo contrario harto de incordio que suponían para Neptuno estas monedas un día decide blandir con furia su poderoso tridente llenándolo todo de trocitos de metal… incluso este licor.
Pese a estas leyendas poco tuvo que ver Neptuno en su invención y si mucho Ambrosious Vermollen, un holandés que se convirtió en ciudadano de Danzig (nombre alemán de la ciudad que es conocida como Gdansk en polaco) el 6 de Julio de 1598. En aquel tiempo la ciudad formaba parte de la Liga Hanseática y en ella vivían alemanes y polacos motivo por que el cual hoy ambos países consideran este licor una bebida local. Inicialmente se producía en una pequeña casa pero el éxito hizo que en 1704 la producción se trasladara a unas nuevas instalaciones. En aquel tiempo era común utilizar animales para identificar las casas en vez de los números actuales y la nueva factoría tenía un salmón en su fachada, de ahí el nombre de la marca “Der Lachs zu Danzig” (Lachs en alemán significa salmón).
Fuentes fiables aseguran que el Zar ruso Pedro el Grande conoció la bebida cuando visitó la ciudad y se convirtió en un amante de ella hasta el punto que ordenó que se le enviara de manera periódica esta bebida para su consumo personal.
La característica más distintiva de este licor, son sus pequeñas virutas de pan de oro, de 22 o 23 quilates que flotan en él, parece ser su creador podría haberse inspirado en las soluciones alcohólicas que usaban los artesanos que trabajaban con pan de oro, lo que combinado con el auge de la alquimia habría dado la idea a su inventor. Un rumor común es que las virutas de oro producen cortes a su paso por la garganta y en el estomago, lo que permitiría al alcohol entrar directamente en la sangre de tal manera que el alcohol produjera un efecto más rápido. Resulta curiosa la similitud entre este argumento y el papel que jugarían los micro-cristales en el snus sueco , del que hablamos hace unos meses en este blog.
Angel León estudia con la Universidad de Cádiz las posibilidades comerciales de los descartes de la pesca de arrastre, Joan Roca trabaja con la Fundación Alicia, Toño Pérez colabora con el campus de Cáceres y Carmelo Bosque investiga bajo el proyecto Alcotec.
Cada una de las especias tiene virtudes propias, y para dar mayor relieve a los distintos alimentos, el uso ha establecido una especie de cartabón para utilizarlas mejor y formar un todo armonioso para el paladar.
Malas noticias para los que pensaban disfrutar de sus vacaciones en Francia, dado que fue presentado un reporte oficial que dice que más de un cuarto de los restaurantes franceses violan las medidas de seguridad en sus alimentos.