La “composición o mezcla de varias sustancias comestibles que se hace para aderezar o sazonar la comida” según la Real Academia Española, y proviene del vocablo en latin Salsus.
Es interesante recordar que las salsas surgieron como una manera de aderezar alimentos en mal estado, para disfrazarlos al gusto digamos, ya que antes de la invención de la refrigeración moderna se tornaba una tarea de lo más complicada la correcta conservación de los alimentos.
De esta manera no es difícil observar y deducir el porque de su larga historia y de su triunfo, perfeccionamiento y duración en las generaciones culinarias de muchos siglos, ya que su aparición en las mesas modernas data de la edad media y el renacimiento pero también se comía la Garum en Roma y Grecia antigua, una salsa en base a vísceras de pescado, pero era más bien un acompañamiento para delicados manjares. En la edad media aparece, como decíamos en concepto de las salsas modernas, salsas improvisadas y sin condimentos definidos mayormente en base a hongos y vegetales variados.
Más adelante en el es siglo diecisiete, los procedimientos se solidifican y aparecen salsas definidas que van desde la salsa Béchamel hasta la misma mayonesa.
En el siglo XVIII, Antonin Carême, cocinero de reyes y rey de cocineros, dio origen a las salsas madres. Su nombre las explica bien. De cada una de ellas derivan salsas compuestas. A comienzos del siglo XIX, Auguste Escoffier, “predicador gastronómico”, asentó las bases de la cocina.
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