Santiago de Chile está rodeado de valles vitivinícolas que, además de ofrecernos sus estupendos vinos, tienen restaurantes ricos, con vistas agradables y a pocos kilómetros de la ciudad. Para los que todavía no salen de vacaciones, un paseo a estas viñas es una excelente alternativa para las vacaciones.
Comer en las viñas no es un lujo que uno pueda darse todos los días. Pero sí vale la pena aprovechar esta época de vacaciones, para salir de Santiago, cambiar el paisaje y conocer lo que las cocinas de estos restaurantes tienen para ofrecer. Además de muy buenos precios en vinos, está la calidad de sus preparaciones.
Acostumbrados a recibir a muchos comensales extranjeros, la mayoría de ellas ha optado por rescatar los sabores propios, productos autóctonos y terminaciones finas, para estar a la altura de los mejores restaurantes de esta línea en el mundo. Además, muchos de ellos están a no más de una hora de la capital. Entonces, ¿por qué no darse un gusto y almorzar mirando los viñedos?
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