
Una investigación realizada por expertos de la UVA (Universidad de Valladolid) y el IRNASA (Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca), acaba de dar a conocer que regar los alimentos agrícolas con aguas que presentan una concentración elevada en arsénico, provoca que se produzcan alimentos con altos índices de arsénico.
Pero concretamente, los investigadores manifiestan que el contenido de arsénico es 35 veces mayor que en aquellos alimentos que no han sido regados con aguas con valores en arsénicos normales.
Este es un ejemplo de cómo los elementos químicos son incorporados a los alimentos producidos en la agricultura como pueden ser las patatas, el trigo, las remolachas, etc.
El arsénico es un elemento químico esencial para la vida (dependiendo de su origen y dosis), su exceso o deficiencia provocan distintos problemas de salud.
Habitualmente el organismo humano recibe el arsénico necesario a través de los alimentos, pero hay que concretar que se trata de una forma de arsénico mucho menos tóxica.
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