Primero que nada aclaremos que el jamón se produce únicamente en base a la salazón de las patas traseras del cerdo, ya que el mismo proceso realizado en las patas delanteras da como resultado la paleta o paletilla.
Recordemos que existen dos tipos bien diferenciados de jamón, por un lado el prosciutto italiano y por el otro el jamón Iberico o jamón serrano.
Éste delicioso alimento encuentra sus orígenes en la antigua roma, prueba de ésto fue un jamón fosilizado que fue hallado en Tarraco cuya datación señalaba cerca de 2000 años de antigüedad.
El jamón serrano es un alimento tradicionalmente Español, ya que proviene del cerdo de raza ibérica originaria de la península y esta variedad de jamón admite como mínimo imprescindible que un 50% de la carne utilizada tenga como procedencia ésta particular raza de cerdos.
Pero después también tenemos el conocido Jamón de pata negra que debe su nombre a la pezuña del animal y no por su denominación ésta clase de jamón tiene nada que envidiarle al resto.
Luego está el Jamón de Jabugo, propio de Huelva que de ser jamón ibérico debe aparecer como Jamón Ibérico de Jabugo, de lo contrario es blanco. Y por último el Jamón 5J que responde a una denominación comercial del fabricante.
Para valorar su calidad sólo existe la clasificación oficial, que además debe quedar plasmada en la etiqueta identificativa de la pieza (vitola). De esta forma en esta etiqueta debe aparecer “jamón” o “paleta”, “ibérico” si lo es, y “bellota” si lo fuere, independientemente de la denominación comercial del fabricante como puede ser 5J, o 3J.
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