El Shoyu, o más conocido en occidente como salsa de soja y el Tamarí, pueden parecer lo mismo, pero no lo son. 
La cultura oriental siempre ha hecho un riquísimo aporte a la mesa de occidente y entre tantas cosas como el sushi, los primavera y el chop suei, se destaca este sabroso aderezo por su exquisito sabor que acompaña a la perfección, tanto carnes, pollos, pescados al igual que arroz, ensaladas, incluso puré de patatas.
La salsa de soja y el Tamari no son la misma cosa, ya que una de ellas posee entre sus varios ingredientes, el trigo. Su utilización que data de cientos y cientos de años atrás ha sido preservada por las generaciones hasta nuestros días no solo por su exquisito sabor sino porque los chinos se han dado cuenta que la soja, en esta preparación presenta un mayor y mejor grado de digestibilidad.
Tanto el Shoyu como el Tamari (soja, agua y sal) son buenas alternativas para la sal en la comida, pero no es recomendado para los que no pueden comer con sales. Por otro lado la salsa de soja esta compuesta por agua, sal, soja, trigo y eventualmente también presenta glutén.
Ambas salsas se logran a traves de la fermentación de granos de soja por un periodo de tiempo de 18 y 14 meses junto al agua, la sal y el trigo tostado en el caso del Shoyu. La riqueza de ácido ácetico en estos aderezos favorece la absorción de nutrientes y una mejor digestión de los nutrientes de la comida a la cual le integramos este exótico y tibio sabor marino.
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